Serrat;; profeta en su tierra (1996)


En 1996 Serrat llenó dos días seguidos el Palau Sant Jordi de Barcelona reuniendo a 32 mil espectadores.

Concierto completo

Algunos serratianos latinoamericanos tienen curiosidad por saber si Serrat en su propio país disfruta del mismo fervor y afecto con el que le agasajan a allí.

Joan Manuel hoy es un referente esencial en la sociedad española; en lo cultural, sociológico y político. Es una persona respetada y admirada por todo el abanico ideológico. Pero lo cierto es que las nuevas generaciones apenas lo conocen.

En mi opinión por varios motivos. En Catalunya porque mayoritariamente ha gobernado el centro derecha nacionalista y no lo han promocionado nada, también por que él siempre se había definido como socialista, o sea, oposición directa.

En el Estado español ha pasado lo mismo salvo en los periodos de gobierno de izquierdas. Entonces se le ha reconocido y ha sido icono de la lucha por la libertad y de los valores solidarios.

La industria discográfica española, igual que la latinoamericana, hace años que apostó por la música comercial intrascendente. Sólo la militancia activa y férrea de sus incondicionales, que son legión, ha permitido que Serrar se mantenga presente, vivo y creativo, desde hace 50 años, a pesar de las modas y los medios.

Joan Baeza
2017

Crónica del concierto del Palau Sant Jordi en 1996.


Serrat recibe un homenaje emotivo y «envidioso» de sus amigos uruguayos.2010



Joan Manuel Serrat recibió un emotivo y “envidioso” homenaje de sus amigos uruguayos, quienes le entregaron el primer premio “Memoria del Fuego” instaurado por la revista Brecha, fundada por el escritor Eduardo Galeano.

El catalán Joan Manuel Serrat recibió el premio, creado para distinguir a los creadores iberoamericanos más destacados por su trayectoria artística y social, durante la celebración del 25 aniversario de la publicación en el histórico teatro Solís de Montevideo.

Ante un abarrotado teatro, Eduardo Galeano presentó al intérprete con un solemne “yo envidio a Serrat”, que justificó aduciendo que “se trata de un hombre cuyas canciones vuelan”.

A su vez, el músico festejó el premio sobre todo por la oportunidad que le ofreció para agradecer “lo recibido de Uruguay”, país al que enseñaron a querer “muchos hombres y mujeres a lo largo de los años” como Mario Benedetti, Alfredo Zitarrosa o el propio Eduardo Galeano.

“Primero lo que quería era repasar lo que había hecho y empecé a enfrascarme en el trabajo del 72, pero luego me engolosiné y me enfrasqué en las nuevas versiones”, contó el músico a la prensa uruguaya.

Serrat además se confesó un “enamorado” de Uruguay, el “paisito”, donde se siente “siempre igual de a gusto”, “arropado” por un público con el que ya tiene una relación de cuarenta años.

Aún así, admitió que aún no se ha deshecho de la tristeza por volver a un Uruguay donde ya no está Benedetti, que murió el pasado 2009 y con el que el catalán tenía una gran amistad.

“Es la terrible verdad de la muerte: no solo te arrebata alguien que amas, te arrebata una parte de ti”, sentenció el artista.

Por suerte, Serrat cuenta con “muchas y muy buenas amistades” en Uruguay, entre ellas Galeano.

Precisamente el autor de “Las venas abiertas de América Latina” concluyó la entrega de la distinción de la revista Brecha con un apasionado “bienvenidos sean a esta tierra” que fue secundado en pie y con una gran ovación por los presentes.

Cancioneros

Decir Serrat. Ada Colau



Ada Colau
Alcaldesa de Barcelona 2017

Me siento una privilegiada al haber coincidido con Joan Manuel Serrat.

El primer amor: carta a Joan Manuel Serrat



ALBERT OM (2014)

Tú fuiste el primer gran amor de muchos catalanes. Después, lo que pasa, la vida nos llevó por caminos diferentes. Tú descubriste otros países y nosotros enamorarnos de otros músicos. Ahora que celebras los 50 años de canción es un buen momento para reencontrarnos.

Mi infancia son tus canciones, que mi hermano mayor se sabía de memoria. Las cantaba enteras y avanzaba los versos un segundo antes de que yo los sintiera de tu voz. Yo tenía nueve años cuando murió Franco, los mismos que tenía mi padre en 1936. Ellos fueron niños de la guerra y nosotros hijos de una dictadura que agonizaba. El miedo había ido desapareciendo, pero quedaba el silencio. Un silencio que quería ser protector. Teníamos que espabilar a descubrir el mundo y tus canciones nos ayudaron mucho.

La poesía de Joan Salvat-Papasseit, la de Antonio Machado y la de J.V. Foix las conocí gracias a ti. O gracias a mi hermano, ya no lo sé. Durante un tiempo, tú y mi hermano fuisteis la misma persona. Siempre tan bien avenidos. Lo que primero cantaba el uno, después lo reafirmaba el otro, punto por punto, desde el tocadiscos. Para mí representábamos el mundo adulto y entonces la distancia entre grandes y pequeños era inmensa. Cuando hablabais los grandes, nosotros teníamos que callar. Y escuchar.

Tú creciste con Concha Piquer y Juanito Valderrama en la radio. Yo, con los monólogos de en Capri, el Urtain boxeando en la tele, el miedo que me hacían la voz y las arrugas de Lola Gaos, y con el Ornella Muti de mito erótico. Y cuando llegaba el domingo por la mañana, que era el día que en mi casa se ponía la música, de nuevo sonaba tu voz. Tus canciones son fotos de época. Esto lo he visto con el tiempo. Y me he dado cuenta del mérito de escribir La tía con aún 20 años. Como puede que tan joven supieras describir tan bien la soledad de una anciana?

Comenzaste a cantar en 1965, un año antes de que yo naciera, y este martes publicas Antología desordenada. 50 años, 50 canciones. El presentarás al Estudio Toresky de Radio Barcelona, ​​allí donde vas debutó de la mano de Salvador Escamilla. La vida tiene este punto circular que te hace dar vueltas hasta que llega un momento que te apetece volver a escuchar las canciones con las que creciste. Que el primer amor era importante es algo de lo que no te das hasta que han pasado los años y te vuelves a encontrar.

P. D. Explica Miguel Gila que te vio tocar por primera vez en 1967 en Barcelona, ​​en El Papagayo. Al final del concierto, te felicitó: "Los cantantes me entran por el oído o por la piel. Y tú me has entrado por la piel ". Debe de ser la manera que la conexión emocional ya no se pueda romper.

Serrat y los demás



Serrat fue uno de los primeros Jutges, y llevaba actuando y grabando con ellos desde antes del año 65 en catalán. Dicen que al cantar en castellano fue cuando obtuvo el éxito: esto no es verdad del todo; en realidad obtuvo un gran éxito con su tema “Cançó de matinada” en todo el país, llegando a ser la canción más popular de aquel año. Un año después grabaría su primeros temas en castellano y su primer LP, aunque fuera bajo el nombre impuesto de Juan Manuel Serrat, y fue entonces cuando consiguió un éxito mayor: participó en algunos festivales de la canción, y finalmente, Eurovisión. No obstante, su cambio al castellano fue muy mal visto por parte de compañeros y paisanos, y, siguiendo su versión, cuando se paró a escuchar a la gente de su tierra decidió “no ir” al festival. El veto que a raíz de ahí le imponen y que le duraría unos cuantos años no empañó su éxito popular.

Entre los efectos negativos que tuvo la aceptación comercial estaba, por ejemplo, el ser considerado por compañeros y por parte de un público más intelectual, como poco comprometidos. Agrava esta visión el hecho de que el mayor porcentajes de temas de alguno de sus discos eran baladas de amor, aunque muchas de ellas revelaban nuevas formas de relacionarse, o incluso se tratase de temas de amor solidario: es decir, apoyar la lucha en el amor de dos (de esto ya hablaremos). El componente político existía, el problema es que estamos hablando de gente más proclives a contar historias y narrar la cotidianidad de lo que veían antes que a hacer grandes himnos, con lo que ese componente político aparecía o como soterrado o como fundamento de un tema y no como tema en sí.

Por otra parte, lo positivo que tuvo la aceptación de al menos estos cinco cantantes, entre otros, fueron varias cosas que superan a las negativas. En primer lugar, gracias a ellos, los poemas de aquellos poetas prohibidos llegaron al gran público: Serrat consigue que Antonio Machado desbancara a la canción del verano y los éxitos del pop. Aunque luego, cantantes más convencionales, desconozco con qué intención, intentaran repetirlo. En segundo lugar, tomando como referente a Serrat de nuevo, gracias a algunos de ellos, una canción en uno de los idiomas del país que no fuera el castellano podía triunfar y lograr que toda la nación cantara en catalán, como fue este caso. Pero de nuevo existe otro peligro: que se pusiera de moda; esto no le llegó a pasar al catalán, pero sí al gallego, gracias al éxito del cantante Andrés do Barro (no obstante, no pertenecía al género de cantantes disconformes): cantar en gallego se puso tan de moda que hasta Julio Iglesias lo hizo, y, más tarde, Juan Pardo.

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Es imposible pasar por el Caribe sin conmoverse.



Una entrevista a Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, en Santo Domingo.

“Es imposible pasar por el Caribe sin conmoverse”
Un aporte de Angela Caba

SANTO DOMINGO. “Dos pájaros contratacan” presenta hoy a Sabina y a Serrat, en el Palacio de los Deportes, de la mano de César Suárez. Ayer, DL los entrevistó.

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P: Es sabida la influencia que ambos han ejercido en el Caribe. Pero, ¿cómo el Caribe ha influido en ustedes?

JMS: Dicen que uno es lo que come. Que uno es también lo que ve, lo que huele. Sobre todo es lo que le conmueve. Es imposible pasar por el Caribe sin conmoverse. Al Caribe puedes amarlo o puedes detestarlo. Este año parejito que va pasando, pasando, sin esos picos que dan el verano y el invierno. Ese mundo húmedo y sensual, donde te cae un aguacero y a los dos minutos estás seco. Bueno, pues todo lo que esto produce, de humanidad y frutas, o lo amas o lo detestas. Esto o te afecta y participas o huyes. Yo soy de los que se quedan, yo soy de los que se mojan. De los que lo huelen, lo palpan, lo saborean, lo disfrutan. Cuando llegué anoche lo primero que hice fue sentarme en el balcón y dejarme llevar por los olores y las humedades que la noche caribeña me transmitía. Y dormí mejor que si me hubiese tomado una pastilla.

JS: Yo siempre digo que soy muy de pueblo, de corazón de pueblo. Entonces para mí el Caribe es un territorio mítico, una especie de paraíso terrenal que incluye todas esas cosas que dice Joan Manuel y que, además, tiene el son, la salsa, el merengue, la bachata. Todos esos ritmos calientes que a veces han ido invadiendo mis propias canciones.

P: ¿Cómo fue que se conocieron?

JMS: No tengo memoria del momento físico en que Joaquín y yo nos vimos por primera vez, sin embargo me parece que esto es desde el primer momento. Desde siempre, Joaquín está presente. Lo que sí fue sorprendente, fue el día en que después de muchos años de conocernos, y de reírnos, beber, cantar y participar juntos de la vida, decidimos subirnos juntos a un escenario. Algo que para mí en ese momento fue algo muy natural, pero que unos años antes hubiese sido algo impensable, insólito. A eso nos llevó el amor mutuo a nuestro trabajo, y el cariño personal que sentíamos el uno por el otro. Está este cariño natural que te permite saber que en un desafío como éste -en el que la vanidad debe quedar a un lado porque vas a trabajar con otra mitad que también eres tú y tienes que prescindir de ella-, entonces ahí sí que me acuerdo perfectamente.

P: La gente usa las canciones de ustedes contra la melancolía y otros problemas. ¿Y ustedes cómo se las arreglan?

JS: A mí la melancolía me sirve para escribir mis propias canciones. La melancolía es un territorio donde las canciones las tengo con cierta naturalidad. Es un territorio húmedo, donde hay memoria, donde hay recuerdos. La melancolía y yo somos amigos. Y es verdad que también las canciones sirven como un hombro donde llorar, o como un abrazo en solitario para el que lo necesita o para celebrar también. Pero no estoy en contra. La melancolía está en mi casa.

P: ¿Cuando ustedes han tenido pérdidas es cuando escriben más canciones?

JMS: No soy de los que creen que el momento de dolor te lleva a escribir las mejores cosas. Sí te lleva a escribir, porque escribiendo de alguna manera -como contando la historia- palías parte de este dolor. Los médicos aconsejan a los enfermos con problemas graves, que lo cuenten, que lo hablen. Y eso les produce una descarga emocional que les ayuda a sobrellevarlo. Al escribir ocurre lo mismo. Y hay un refrán que dice: “quien canta, sus males se espanta”. Pero no siempre se escribe mejor. Hay quien escribe mejor desde el impulso, hay quien escribe mejor en la reflexión. Tal vez desde la alegría no, porque cuando ocurre la alegría casi siempre estamos ocupados en otros menesteres.

P: ¿Qué es lo más doloroso que han tenido que ceder, en pos de la amistad y de estas giras?

JS: A mí lo que más me gusta de esto es que suma, más que restar. No he cedido. Al contrario, yo en el escenario soy más yo que nunca. En la medida que él está al lado y yo aprendo de él cada día.

P: Dicen que esta es la última gira. ¿Se cansaron?

JS: ¡De los dos! ¡Pero la primera ya era la última. Desde luego yo estoy seguro que ésta es la última. ¡Pero quién sabe…!

JMS: Bromeando decimos que esta gira es posible gracia a que nuestras mujeres son muy amigas.

P: Aquí parte del público está dividido en los que siguen a Sabina y a Serrat y los que siguen a Ricardo Arjona. ¿Cómo asumen ustedes esta situación?

JMS: Yo de ninguna manera, te aseguro que al final del día tengo cosas más importantes de qué preocuparme.

JS: Ricardo estuvo una noche cenando en mi casa, y me pareció un tipo encantador. No tenemos el más mínimo problema. ¡Yo no sabía que hubiesen esas dos facciones! Pero en caso de que las hubiera, recomiendo que nos unamos los tres y hagamos una gira los tres juntos. ¡Y sumaremos público! ¡Jajajajaja!

Un día… me encontré a Serrat



Mara Gilda Zorrilla
Fotógrafa

30 de septiembre de 2011.

“…Y ese día fui la mujer más feliz del mundo. 
Había cumplido un sueño que jamás pensé que se pudiera hacer realidad. Conocí al hombre de mis fantasías (con permiso de Diego, jajajajaja), Joan Manuel Serrat.

No he colgado mi propia foto en plan prota. La verdad es que quería compartir con todos vosotros, la historia de un sueño: mi sueño. 

Siempre he sido un poco rarita, ya lo sé, pero mientras amiguitas soñaban con Michael Fox o Tom Cruise y ahora sueñan con Brad Pitt o Justin Bieber, de chica, yo me moría por Serrat, me encantaban sus letras, su música, y , por qué no decirlo, con el lunar de su cara. 

Con tan sólo 9 años, llegué a decirle a mi madre que cuando fuera mayor me casaría con él. Y me hice grande (aunque no demasiado…ya ven 1,56) y él también … está claro que el tiempo pasa para todos.

Pero lo que nunca, nunca, nunca imaginé fue que tendría la oportunidad de conocerlo. 

Y ya ven, en la boda del domingo pasado estaba Serrat de invitado y de testigo. Fue un verdadero golpe de suerte, me había ganado la lotería. 

“Gracias de la vida que me ha dado tanto” y por las sorpresas tan maravillosas como ésta.”

Mara Gilda Zorrilla.