Y Serrat despertó su genio (2012)



13 de junio del 2012


Y SERRAT DESPERTÓ SU GENIO 
Ferran Monegal

No voy ahora a descubrir a nadie que Joan Manuel Serrat tiene un inmenso genio, un gran talento como músico, como cantante, como artista, como cantautor. Pero como criatura sumergida en un plató de televisión para ser entrevistada, siempre nos ha parecido soso. Taciturno.

Reservado. Quieto. Es verdad que a un cantante de su talla lo único que le tenemos que exigir es que cante bien, y él cumple esta premisa de sobra. Pero le hemos visto últimamente en platós como El intermedio (La Sexta) o El hormiguero (A-3 TV), junto a Joaquín Sabina, promocionando su gira y su nuevo disco, y han sido apariciones forzadas, intentando un posturismo, una gracia, que no había manera de que cristalizase en ningún momento. No obstante, en la madrugada de ayer Julia Otero (Entrevista a la carta, TVE-1) consiguió despertar su genio; su genio como criatura entrevistada, no como cantautor, que ya sabemos que lo tiene. Fue una noche estupenda. Sabina apostilló algunas cosas con su retranca sabrosa, pero el gran protagonista fue Serrat, un Serrat que comenzó a hablar y no paró. Abandonó el quietismo. Se enfadó. Se indignó. Denunció con meridiana claridad. Y nosotros disfrutamos enormemente. Sobre Bankia («Alguien creó esa mierda juntando otras mierdas. Pues que rindan cuentas, que lo expliquen, y que se asuman responsabilidades»); sobre RepsolYPF («Una multinacional petrolera no es mi patria, como tampoco lo es una empresa española del textil que fabrica en Asia y en Marruecos»); sobre Alemania («No se puede responsabilizar a la Merkel de las chapuzas cometidas en nuestro país. Son chapuzas de aquí, no de ella»), y así mucho rato, con la boca caliente, gloriosamente caliente, el alma airada, y el cerebro bien despierto. Fue una reconfortante sesión que tuvo un instante colosal, cuando Julia Otero dio paso a la pregunta de un ciudadano de profesión fontanero que soltó en tono de reproche: «Sois millonarios. Vivís de puta madre. Sois muy progres». Y Serrat, sin acritud pero con firmeza, respondió: «Vivo bien, pero para vivir así jamás he metido la mano en el bolsillo de ningún trabajador. No entiendo por qué el hecho de que me gane bien la vida me deslegitima para salir en defensa de la justicia social».