La tieta / la tía





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-Editado y remasterizado por Josep Lluis Rivera-

Letra

Traducción:

La despertará el viento de un golpe en los postigos.
Es tan larga y ancha la cama... Y están frías las sábanas.
Con los ojos medio cerrados buscará otra mano
sin encontrar ninguna, como ayer, como mañana.

Su soledad es el amante fiel
que conoce su cuerpo pliegue a pliegue, palmo a palmo...
Escuchará el maullido de un gato castrado y viejo
que en sus rodillas duerme las largas noches de invierno.

Hay un misal dormido encima de la mesilla de noche
y un vaso de agua medio vacío cuando se levanta «la tieta».

Un espejo resquebrajado le dirá: «Te haces mayor.
¡Cómo ha pasado el tiempo! ¡Cómo han volado los años!
¡Cómo se han perdido por las calles los sueños de juventud!
¡Cómo se arruga la piel, cómo se hunden los ojos!...»

La portera, a su paso, dibujará una sonrisa:
es el orgullo de quien tiene alguien que le caliente la cama.
Cada día lo mismo: coger el autobús
para trabajar en el despacho de un abogado gandul
con quien en otro tiempo ella se hacía la estrecha.

De eso hace tanto tiempo... Ni lo recuerda «la tieta».
La que siempre tiene un plato cuando llega Navidad.
La que no quiere nadie si un buen día cae enferma.
La que no tiene más hijos que los hijos de sus hermanos.
La que dice: «Todo va bien». La que dice: «¡Qué más da!»

Y el Domingo de Ramos le comprará a su ahijado
un palmón largo y blanco y un par de calcetines
y en la iglesia los dos harán lo que hace el cura
y alabarán a Jesús que entra en Jerusalén...
Le dará veinte duritos para abrir una libreta: (1)
hay que ahorrar el dinero, como siempre hizo «la tieta».

Y un día se ha de morir, más o menos como todos.
Se la llevará una gripe al agujero profundo.
Entonces ya habrá pagado el nicho y el ataúd, (2)
los salmos de los sacerdotes, las misas de difuntos
y las flores que acompañarán su entierro;
son cosas que a menudo las olvida la gente,
y son tan bonitas las flores con crespones negros colgando
y detrás unos amigos, descubiertos hace un instante
y una esquela que dice... «Ha muerto la señorita...
...descanse en paz. AMÉN»... Y olvidaremos a «la tieta».

Comentarios:

(1) Antiguamente estando vigente la peseta se hablaba mucho de "duros" , un duro eran 5 pesetas.
Por ejemplo "veinte duros" eran cien pesetas.
Pasados los peores años de la posguerra, cuando ya empezó a haber trabajo, sobre todo era una costumbre muy dada en Catalunya
la de "abrir una librera" , es decir, abrir una cuenta en la Caja de Ahorros para los hijos o los sobrinos, como es el caso de la canción.
La costumbre del ahorro, como todo el mundo sabe, es una costumbre esencialmente de gente ahorradora como los catalanes.
((2) Otra costumbre arralada en todas las familias era la pagar un seguro de entierro ·"pagar los muertos", es decir contratar
una aseguradora funeraria pagando pequeñas cuotas cada mes para asegurarse de que el dia final tambien los pobres
tendrían un ataúd digno y unos responsos pagados.

LA TIETA por LUÍS GARCIA GÍL

Esta mujer le inspiro a Serrat esta canción. Vecina de Poeta Cabanyes, aunque no era realmente su tia, lo era de niños del barrio y daba el perfil de esa mujer soltera que quiere y cuida a los hijos de sus hermanos como propios.

“La Tieta”, conmovedora canción que Serrat incluiría con unos arreglos remozados en su directo de 1984. “La Tieta” es, sin dudarlo un instante, una de las canciones de mayor intensidad poética de toda la obra de Serrat.

Es este un disco al fin y al cabo de retazos sociales, de personajes marginales rescatados del olvido por Serrat, de miradas hasta entonces prácticamente inéditas en el cancionero popular de la época. 

En “La Tieta” no hay un exceso melodramático, no hay recargadas metáforas que conviertan la canción en un juego de artificio, sino que por encima de todo hay descripciones sutiles, tiernas, como si Serrat pusiese en su mirada un realismo intenso, de honda evocación, que atrapa al oyente desde el inicio. 

El gato castrado, viejo, tan distinto del funámbulo y necio que a Serrat le aguardaba en los alambres del patio, al que se le suman la soledad como única amante, el misal sobre la mesilla, el vaso de agua, todo ello compone una enumeración acertada que jamás se aparta de la realidad, que no incurre en un sentimentalismo de andar por casa, que tiene un ajustado y sereno lirismo. 

Todos los objetos, todo el entorno, nos está hablando de la tieta con una profundidad lírica incuestionable, sin por ello caer en caminos trillados que echarian abajo tan prodigiosa canción. Serrat la mira, la observa, la confronta a la portera que sí tiene un marido y unos hijos, la ubica en su trabajo, en el despacho de un abogado, en la rutina cotidiana con alguién con quien para colmo pudo casarse en otro tiempo. 

“La Tieta” es un personaje sin historia, como Mare Lola, pero al tiempo es un tipo de personaje que Serrat gusta reflejar en sus canciones, porque son los que le inspiran, en los que encuentra el mundo al que se siente cercano, lejos de conformismos y de palabras huecas que nada dicen y nada buscan. En “La Tieta” hay un dolor contenido, tímido, que parece que no va a romperse.


Hay además una rutina indeleble como bien expresa la parte de la canción en la que dice que la tieta es “la que diu que tot va be, la que diu tantseval” ( “la que dice que todo va bien, la que dice qué más da”). Es lo mismo que pensaba Mare Lola, personaje que Serrat retrata tres años después en el disco “Serrat 4″.

En “Mare Lola” al final de la canción Serrat decía que todo estaba bien y dejaba un pero con unos puntos suspensivos a continuación. Es decir todo en orden, sí, pero ¿Acaso a éso se le podía llamar felicidad?”.
Volviendo a “La Tieta” hay que decir que Serrat nos transmite su situación con una voz dolorida, cercana, con pinceladas extremadamente suaves, con unos arreglos muy líricos, donde cada instrumento cumple una función expresiva, como ese violin que entra de forma tan oportuna en una parte de la canción.

En “La tieta” nos encontramos con esas historias de Serrat de vida y muerte, amargas pero dulcemente equilibradas, en la que ofrece una gran capacidad para retratar tipos sociales y para en este caso profundizar en determinados personajes femeninos un tanto atormentados. En esa línea se situará la Carmeta, Penélope, la ya referida Mare Lola, la cenicienta de porcelana a punto de ser devorada por el tiempo de las soledades y de los silencios o los protagonistas de su reciente canción “Princesa”.
En “La Tieta” la vida y la muerte aparecen de la mano como ocurre en el “Romance de Curro el Palmo” y la canción expira describiendo el futuro entierro de la solterona, el agujero profundo, las flores, la misa de difuntos, todo lo que la tieta habrá pagado ya con antelación para por lo menos darse un entierro digno, antes de ser parte del olvido de todos, como lo será también el viejo marinero de otra de las canciones que Serrat incluye en este disco. Serrat no abandona nunca su capacidad descriptiva y la acompaña de unos recursos expresivos que transmiten con maestria la situación de este personaje. 

En “Manuel”, en cambio, Serrat sí buscará un exceso melodramático que situará a aquella canción lejos de los logros de ésta.
En “La Tieta” hay una melancolia extraordinariamente captada, dibujada, retratada, que casa bien con todo el disco, un disco de trovadores, traperos, marineros y titiriteros marcados también por un mismo vacío y una misma desazón, por una misma odisea de caminos, de aceras desoladas, de tierras áridas o casas que se quedan solas, siempre con los reveses de la fortuna como compañeros de andanada. 

En Serrat hay toda una radiografía de la soledad que cruza su trayectoria singularmente durante todos estos años. “La Tieta” volvería a ser registrada en 1984 en el disco en directo de Serrat. Los arreglos de Miralles darán a la canción un nuevo giro y el piano se hará protagonista incrementando, si cabe aún más, la intensidad emocional del tema.

Versiones: